No puedo evitar pensar en la emoción que me produce una novela, lo diferente que resulta imaginarse lo que sucede de verlo en la pantalla. "¡Esa no era la voz que yo le había puesto!, ¡Era más guapa/más delgada/más gorda/más simpática...! ¡Se han comido tal escena! ¡Falta tal otro personaje!"
Ahora que ya ha salido la última novela de Harry Potter y la estoy leyendo poquito a poquito para que no se me acabe porque sé que es la última, pienso que sucederá lo mismo con Cosasdechicas. ¡Ya va en EE UU por la novela número once, así que nos queda mucha emoción por vivir todavía!
En la serie los chicos son monos, las chicas guapísimas, de acuerdo. Pero... ¿acaso no resulta mucho más divertido leer los pensamientos de Blair y sus fantasías, poder entrar el la cabeza de Nate y saber qué siente? ¿Te resulta verlo en la pantalla que leerlo, y sentirlo desde dentro?
Como ya hemos comentado, han cambiado cosas para hacer la serie más televisiva, como al padre de Jenny y Dan, que me parece fantástico en los libros, con su camiseta mugrienta. Además, mucho más neoyorquino, el típico intelectual estilo Woody Allen, no tan hollywoodense como le han hecho ahora.
Y con esos cambiro creo que han logrado que desaparezca lo que hace original a la historia en las novelas, porque, cuando buscas algo en la tele y haces un poco de zapping, ¿no te parecen todas las series iguales? Además, como en algunas actúan los mismos actores, acaba haciéndosete un lío de personajes en la cabeza.
Yo voto por las novelas. La serie... ya veremos.







años con un anuncio en la tele, pero su papel más importante le llegó en el 2000 con Jim Carrey en “Cómo el Grinch robó la Navidad”. El Grinch es un personaje muy conocido y querido en la literatura infantil americana, así que aunque a nosotras quizá no nos resulte muy importante esa película, para cualquier niño americano es un honor poder actuar con el Grinch. Desde entonces ha intervenido en más de nueve películas. 